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Crecimiento personal & espiritual…

Es curioso que cuando nos acercamos a la Meditación por primera vez, viene a la mente una imagen idealizada de un monje asiático sentado en una montaña, tranquilo y sereno, nunca me imaginé que mi vivencia en carne propia fuera por otro camino…

Recuerdo la primera vez que fui a hacer la práctica del Zen, la pauta era sentarse frente a la pared en una postura, observar los pensamientos y estar consciente de la respiración. Así de simple. Los primeros 10 minutos fueron tranquilos, me sentía contento de por fin estar meditando en un Centro, con un Guía y con otros meditadores. Tenía una sensación de familiaridad, como si un hilo invisible nos uniese a través de una intención de meditar juntos. P

asaron 10 minutos, lentamente mi pierna se empezó a adormecer y sentía dolor en mi rodilla, me picaba la cara y un leve calor se apoderó de mi cuerpo, sin embargo, tenía que continuar quieto hasta que toquen la campana. Los minutos eran interminables, las sensaciones de mi cuerpo se ponían a flor de piel y mi mente se agitaba cada vez más ante no saber qué hacer y la ausencia de la campana que concluiría la sesión. Cuando sonó la campana, sentí una tremenda alegría de poder mover de nuevo el cuerpo y liberar todo ese cúmulo de sensaciones incómodas, por otra parte, sentí un silencio no habitual. La complicidad con las personas que estaban en la sala, fue un ancla y un sostén que me ayudó a atravesar esa tormenta interna, agradecí.

Hoy en día, basta con poner la palabra Meditación en Google para que aparezcan 10,700,000 resultados en menos de un minuto sobre artículos relacionados al tema, y si bien creo que es un avance muy importante para ampliar el conocimiento sobre la meditación y otras prácticas espirituales, para pasar de la información a la transformación veo que hay 3 pilares fundamentales.

  1. Contar con un Guía o Maestro que haya transitado el Camino y que a través de su experiencia, sabiduría y compasión, puede acompañar un proceso profundo de crecimiento personal y espiritual.
  2. Contar con un Grupo o Comunidad Espiritual que sirva de apoyo, espejo y una fuerza conjunta que posibilite un suelo fértil para un Trabajo Espiritual, vivencia muy alejada al idealizar al monje en la montaña.
  3. Finalmente, el contar con una Enseñanza y Legado auténtico que sirva de corriente invisible para posibilitar un desarrollo integral y completo, es fundamental. Creo que sí somos perseverantes y sinceros en nuestra búsqueda, podemos acercarnos a un Camino que nos lleve a buen puerto, aquel que tenga Corazón.

En Suntal, tenemos el privilegio de abrir espacios de crecimiento personal y espiritual a través de diferentes vías. La Meditación es un camino, que en lo particular, creo que tiene un gran poder transformador, sin embargo, existen otras disciplinas y herramientas que han ido tomando fuerza en este último tiempo que son de gran aporte a nuestro desarrollo personal. Es en estos momentos intensos donde creo que torna cada vez más necesaria nuestra búsqueda espiritual y un intento de generar un bienestar individual y colectivo.