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Soltando el Control, Meditamos más tranquil@s. En el camino del crecimiento personal y espiritual, cuando embarcamos en el viaje de autoconocimiento a través de la meditación, uno de los temas con los cuales nos vamos a encontrar es el control, un aspecto tan natural para el ser humano, como lo es el agua para el pez. Es evidente que cuando sentimos que controlamos algo, hay una cierta sensación de seguridad, un estado tan anhelado ante tanta incertidumbre y adversidades con las cuales estamos confrontados a diario. Hoy en día, a raíz de la crisis sanitaria, necesitamos controlar la temperatura, la distancia con el otro, la higiene, los horarios y un sin fin de temas y parece que a mayor control, estaremos mejor, sin embargo, surge la pregunta de ¿cómo soltar el control, cuando esta parece ser la única manera de protegernos, de mitigar el miedo y la ansiedad que se vive tan a menudo? Posiblemente no hay que soltar el control, ya que luego nuestra mente astuta va a intentar controlar si hemos soltado o no, cayendo en un círculos vicioso. Entonces, ¿qué hacer? Podemos empezar por leer este cuento muy pertinente:

Existe un cuento Zen que titula: Ni Agua, Ni Luna

La monja Chiyono dedicó años al estudio, pero fue incapaz de alcanzar la iluminación. Una noche, acarreaba un viejo cubo lleno de agua. Mientras caminaba, contemplaba la luna llena reflejada en el agua del cubo. De pronto, las tiras de bambú que sujetaban el cubo se rompieron, y el cubo se hizo pedazos. El agua se derramó, el reflejo de la luna desapareció, y Chiyono se iluminó.

Más tarde escribió este poema:

De una y otra forma, intenté mantener íntegro el cubo, esperando que el frágil bambú nunca se rompiera, de pronto el fondo cedió, se derramo el agua; se acabó la luna en el agua, (vacío en mi mano)

Este es un hermoso cuento que nos trae una invitación muy profunda y puede aportar una comprensión mayor que pueda servir como un puente para trascender de nuestra condición individual para tener un crecimiento personal y espiritual más profundo. La educación que hemos recibido, principalmente en nuestra cultura occidental, premia el exceso de esfuerzo, normaliza la rigidez y el control. Podríamos decir que estamos constantemente ¨intentando mantener íntegro el cubo¨ con nuestras relaciones, nuestro trabajo, nuestro comportamiento, nuestra imagen proyectada a los demás y a nosotros mismos, y pesa, pesa en los hombros, en la espalda, en la mirada. Podríamos preguntarnos qué tiene que ver esto con la meditación, bueno, todo y nada a la vez.

La meditación, lentamente va aclarando el espejo que nos permite ¨vernos a nosotros mismos¨. Como lo vemos en el cuento, lleva varios años de estudio, práctica y disciplina. Este es el primer reto, la paciencia y constancia requerida para continuar a pesar de todos los obstáculos y adversidades que se cruzan en el camino. El segundo reto es que al ¨esperar que el frágil bambú nunca se rompiera¨ nos podemos aferrar, con uñas y garras, a intentar controlar nuestro ¨avance¨ en lo que consideramos nuestro crecimiento personal y espiritual, dejando poco o nada de espacio para lo desconocido, el misterio y lo inefable. El control, tan conocido para nosotros, aliado innegable en ¨conseguir nuestros logros¨ se ve confrontado desde todos los ángulos ante la inmanente impermanencia de la que se estudia en las Enseñanzas. Paulatinamente, si se continuamos en la práctica, ¨las tiras de bambú¨ se pueden romper, no porque nosotros las cortamos, sino, por la misma fuerza de la naturaleza, sintiéndonos mecidos y a merced de algo Superior. 

Estamos terminando la época de invierno y con ello somos invitados a la primavera. Si bien son momentos donde sigue habiendo un gran impacto a raíz de la pandemia, es un buen momento para sentir que la naturaleza nos invita a días más calurosos, árboles, flores y jardines que retoman su color natural y expresan su alegría a través de los diferentes aromas, recordándonos que todo es transitorio y que también merecemos nuevos comienzos. En Suntal, intentamos ser parte de estos nuevos comienzos, brindando espacios de Meditación, Nutrición consciente, manejo energético (Chi Kung) e higiene emocional, ojalá podamos compartir y florecer juntos.